Con un aliado, el camino al éxito es más corto

Dentro de la cultura de una organización, la actitud personal y profesional de un colaborador influye e impacta de manera importante en la productividad de la empresa. Por lo tanto, el proceso de reclutamiento y selección no es algo que deba ser tomado a la ligera, o dejado en manos inexpertas, con poca dedicación y análisis. En este proceso se verifican diversos factores; además de la experiencia profesional mencionada en los currículums, se deben analizar actitudes personales, como las habilidades para interactuar con otras personas y la manera en que toman decisiones bajo presión.

 

Una de las tácticas utilizadas es que durante la entrevista se hagan preguntas poco habituales, tales como: ¿Qué opina su jefe y antiguo equipo de trabajo sobre su personalidad? Lo que se espera es que la persona proporcione respuestas positivas, por eso es importante analizar las reacciones inmediatas y el lenguaje corporal. Y si se considera necesario, pedir referencias inmediatas al jefe anterior.

 

También se puede preguntar sobre el trabajo de compañeros previos; las personas que continuamente dan respuestas negativas sobre otros colaboradores pueden estar teniendo actitudes relacionadas con trabajo en equipo, reconocimiento y empatía que podrían resultar perjudiciales para una empresa. Hay reclutadores que toman en cuenta la actitud que una persona presenta desde que entra a un lugar, y la forma en la que establece contacto con personal de recepción, por ejemplo.

 

Otra estrategia es la realización de ejercicios de integración con el equipo de trabajo actual, de manera que se pueda analizar y observar detenidamente la forma en que se involucra con el personal, así como las aportaciones que puede brindar.

 

Preguntar por hobbies o actividades extracurriculares dice mucho de la personalidad. Generalmente las personas que realizan constantes actividades al aire libre suelen ser personas extrovertidas, mientras que los pasatiempos más caseros pueden ser propios de individuos más reservados. El análisis que se haga sin duda depende de los intereses y de la cultura de la empresa en cuestión.

 

Para incentivar el desarrollo organizacional se debe tener como objetivo el fomento de actitudes positivas en el equipo de trabajo. La actitud que presentan internamente las personas de tu equipo puede ser la misma con la que interactúan con clientes. El mantenimiento del clima laboral depende tanto del líder como de los colaboradores, por lo que es ideal contar con un equipo que genere sinergias.

 

Comentarios ( 0 )

    Comentar

    Los campos obligatorios están marcados con un * *